miércoles, 13 de febrero de 2008

Declara la guerra al sol

El sol es beneficioso para la síntesis de la vitamina D, pero tomado sin control, produce muchos problemas en la piel como el envejecimiento o el cáncer. Es imprescindible protegernos adecuadamente, aunque para combatirlo con propiedad, antes es mejor conocer a nuestro enemigo.

Espero que esto no resulte una clase magistral, pero creo que la mejor manera de enfocar el tema del sol es respondiendo a las preguntas más comunes que recibo en la consulta y que son:

¿Cuál es el espectro de la luz solar? Es la radiación ultravioleta, la luz visible y los infrarrojos.

¿Qué cantidad de luz solar nos alcanza realmente? Tras pasar por la atmósfera, sólo dos tercios aproximadamente alcanzan la superficie de la tierra.

¿Qué proporción de luz solar es radiación ultravioleta? Sólo un 5% es UV, que se divide a su vez en ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB) y ultravioleta C (UVC).

¿Cuál de estas tres fracciones es mayoritaria? La radiación UVA A es la que ocupa el primer puesto (95-98%), seguida de la ultravioleta B (2-5%). En cambio, los rayos UVC se supone que son absorbidos completamente por el ozono de la estratosfera y no nos alcanzan.

Por tanto, la radiación UVA del sol alcanza nuestra piel en mayor cantidad y profundidad que la UVB. Aunque los UVB están más relacionados con la aparición de quemaduras y cataratas, los UVA de forma continuada, envejecen la piel, mientras que ambos conjuntamente producen alteraciones en la inmunidad a corto y largo plazo, provocando finalmente la aparición de cáncer de piel.

Pero la cantidad y composición de la radiación ultravioleta depende de otros muchos factores: la hora del día, la estación del año, la latitud, la cantidad de ozono estratosférico; así como de la polución, las nubes y la altitud. ¿Complejo, no?

Es muy necesario saberlo porque ¿cuál es la consecuencia para todos nosotros? Debemos protegernos del sol todo el año porque se ha comprobado científicamente que la radiación ultravioleta nos perjudica a diario, no sólo en verano, debido a que los UVA están presentes todos los días y atraviesan las nubes, los cristales de los coches y las casas…

No pretendo ser alarmista, pero con este mensaje quiero dejaros claro que los rayos UVA están prohibidos porque ¡son todavía más peligrosos que el propio sol!

Aunque también influye el factor individual. No todos reaccionamos de la misma manera al sol. ¿Y cómo determinarlo? En dermatología, la sensibilidad al sol se evalúa con los fototipos de piel descritos por el Dr. Fitzpatrick, dermatólogo recientemente fallecido y con quien tuve el honor de trabajar durante mi estancia en el Massachussetts General Hospital (Harvard Medical School, Boston).

Estos fototipos miden nuestra estimación personal sobre la capacidad de bronceado y/o de quemadura solar y son:

Fototipo I: la piel que nunca se broncea y se quema fácilmente con exposiciones de 30 minutos.
Fototipo II: la que se broncea con dificultad y se quema fácilmente.
Fototipo III: se broncea con el tiempo y alguna vez se quema.
Fototipo IV: se broncea siempre y nunca se quema.
Fototipo V: pigmentación constitucional moderada.
Fototipo VI: pigmentación constitucional intensa (piel negra).
Para identificar el fototipo hay que preguntarse: ¿Mi piel se pone morena con facilidad? Las personas con fototipo I y II dirán inmediatamente 'no' y las personas con fototipo III y IV contestarán que sí. ¿Con cuál os identificáis?

Minimizar los riesgos del sol

Os propongo estas medidas para minimizar los riesgos del sol:

El bronceado, aunque nos parezca signo de salud, es el resultado del daño solar. Debéis protegeros todos los días, aunque estéis morenos. Insisto mucho a mis pacientes en la consulta sobre este tema, un mensaje que los dermatólogos estamos intentando transmitir desde que hace diez años se descubrió el efecto de los UVA diarios en la piel.

Los fototipos I y II, que corresponden a las pieles blancas y pelirrojos, son los más sensibles, es decir, los que tienen más riesgo de quemaduras incluso con exposiciones cortas. Por lo tanto, deben protegerse más.

Evitar la exposición solar en las horas intermedias del día, entre las doce y las cuatro del mediodía.

El agua del mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar. ¡Cuidado estos días los que vais a esquiar porque la nieve refleja hasta el 80 por ciento de los rayos solares!

Estar a la sombra no nos protege, ya que nuestra piel seguirá recibiendo una cantidad considerable de radiación ultravioleta.

Ojo en los días nublados, porque aumenta el riesgo de quemadura.

La mejor protección son las medidas físicas, es decir, evitar la exposición directa. A esto nos ayuda la ropa, los gorros (mejor si son de ala ancha), las gafas de sol con cristales homologados, las sombrillas…

Aplicar fotoprotectores tópicos frente a UVA y UVB a diario para reducir los daños del sol en nuestra piel, no para aumentar el tiempo de exposición al sol.

No expongáis a los niños menores de seis meses al sol. A partir de esa edad ya se les pueden aplicar cremas protectoras.

Si estáis expuestos al sol, bebed agua en abundancia.

Minimiza la exposición al sol

El segundo tema importante tratado en la Sesión Plenaria (es la sesión más importante del Congreso Americano) fue el mensaje que los dermatólogos debemos transmitir para reducir el aumento del cáncer de piel. La conferencia fue impartida por el Dr. Rigel, que fue presidente de la Academia Americana de Dermatología, organizadora de este 64 Congreso. El Dr. Rigel explicó la magnitud del problema del cáncer de piel, con 1.200.000 nuevos casos en Estados Unidos en este año, y más de 60.000 nuevos casos de melanoma. En el año 2010 se estima que uno de cada 50 americanos padecerá melanoma.

En este sentido, aunque ya trataremos el tema con más profundidad, necesito explicaros que existen dos tipos de cáncer de piel (melanoma y no-melanoma). El melanoma se origina a partir de nevus o 'lunares' que cambian, aunque también puede aparecer 'de novo' sobre la piel. Los principales grupos de riesgo de melanoma son las personas de fototipo I y II y/o con nevus múltiples o atípicos, así como el antecedente de quemaduras solares. El cáncer de piel no-melanoma incluye los epiteliomas basocelulares y espinocelulares y se relaciona sobre todo con exposiciones crónicas al sol, tabaco y factores genéticos (éstos últimos también están presentes en la aparición de melanoma dentro de ciertas familias).

Según el Dr. Rigel, la prevención primaria del cáncer de piel consistiría en cambiar nuestro comportamiento para exponernos menos al sol, mientras que la prevención secundaria sería el cribaje o 'screening' de la población de riesgo para hacer un diagnóstico precoz. En este último aspecto, en Estados Unidos el 6 de Mayo es el día para batir el récord Guinness en el diagnóstico precoz del cáncer cutáneo, mientras en España el próximo 12 de Junio se celebrará la VII edición del Día del Euromelanoma (al igual que en otros países europeos) con el fin sensibilizar a la población para la detección precoz de melanoma y otros cánceres cutáneos.

Se insistió sobre todo en que, como dermatólogos, no podemos prohibir cualquier tipo de exposición solar ya que es seguro que va a ocurrir (y más aún en España) sino que el mensaje correcto a la población es minimizar la exposición al sol y, por supuesto, ¡evitar las cabinas de rayos UVA!

Manchas en la piel

Desde que comienza a intensificarse la radiación ultravioleta, se incrementa el número de consultas por manchas solares. ¿Todas son iguales? No, existen varios tipos: las más frecuentes son el melasma y los léntigos solares.

El melasma deriva de la palabra griega 'melas', que significa negro y es la causa más frecuente de 'hipermelanosis simétrica adquirida'¡qué nombrecito! Consiste en unas manchas o parches de color marrón o marrón-grisáceo que aparecen en zonas expuestas al sol. Es más frecuente en hispanos y asiáticos, así como en personas de piel oscura o fototipos altos (IV a VI). Aparece sobre todo en países con una intensa radiación ultravioleta ¿se os ocurre alguno?

También es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, en una proporción de 9 a 1 y la media de edad en que aparece es alrededor de los 40 años. El ejemplo típico es el 'paño de las mujeres embarazadas' que se denomina 'Cloasma gravídico'.

El melasma es diagnosticado en la clínica y se distinguen diferentes tipos de melasma según la localización de las manchas:

Centrofacial (frente, mejillas, labio superior)
Mandibular
Malar (mejillas)
Según la localización del pigmento, hablamos de melasma epidérmico, dérmico o mixto. El melasma más frecuente es el centrofacial epidérmico, afortunadamente, porque el pigmento localizado en la epidermis es el que mejor responde al tratamiento.

Pero, ¿cuál es la causa de que aparezcan estas antiestéticas y persistentes manchas? En realidad es desconocida, aunque se considera la influencia de cuatro factores:

Exposición ultravioleta: tanto al sol como a la luz solar, ¡cuidado con los aperitivos al sol los domingos!
Predisposición genética: como siempre en medicina.
Cambios hormonales: embarazo, anticonceptivos orales, alteraciones del tiroides...
Cosméticos con perfumes
¿Cuándo se suelen ir las manchas? En los casos idiopáticos, o de causa desconocida, suelen persistir durante años y aunque se eliminen con tratamiento, pueden volver a aparecer con nuevas exposiciones al sol. En las embarazadas, el paño se quita meses tras el parto y en el caso de los anticonceptivos hormonales pueden persistir meses después de la suspensión de los mismos.

¿Cómo podemos quitar las manchas? En primer lugar minimizando la exposición al sol y usando fotoprotectores altos de forma adecuada. En segundo lugar, os recomiendo evitar cosméticos perfumados y, respecto al tratamiento, mejor acudid al dermatólogo, aunque ya ampliaremos el tema tras el verano que es cuando mejor se pueden utilizar los hipopigmentantes más eficaces.